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Lo que me gusta

Marquesitas, tacos al pastor, sushi y demás antojos

Marquesitas tabasqueñas

Marquesitas recién hechas en un puesto callejero

Esta vez no eran de Méridacapital y ciudad más poblada del estado de Yucatán, México —para variar—, pero unas marquesitas tabasqueñas con queso de bola holandés y cajeta Coronado le ganan a cualquier antojo, venga de donde venga.

La marquesita es de las cosas más simples y a la vez más perfectas de la cocina callejera del sureste de México: una masa delgada de harina, agua y azúcar se cuece sobre un molde circular de hierro caliente hasta quedar crujiente como una galleta, todavía tibia se rellena y se enrolla sobre sí misma. El verdadero lujo nunca está en la masa — está en lo que le ponés encima.

Y en esta casa la combinación no admite debate: queso de bola holandés (ese mismo queso Edam que llegó a Yucatán hace más de un siglo por el comercio marítimo y hoy es más yucateco que muchos platillos con nombre en maya) y un chorro generoso de cajeta. El contraste de un queso salado y semiduro derritiéndose contra un caramelo de leche de cabra dentro de una crepa crujiente es, sencillamente, imbatible.

  • El nombre "marquesita" no tiene relación conocida con ninguna marquesa real — nadie en Méridacapital y ciudad más poblada del estado de Yucatán, México sabe muy bien de dónde salió, y a nadie parece importarle.
  • La receta original es solo harina, agua y azúcar enrollada en un molde caliente — el verdadero lujo está 100% en el relleno, no en la masa.
  • El queso de bola holandés que llevan casi todas las marquesitas llegó a Yucatán por el comercio marítimo con Holanda desde el siglo XIX — un queso europeo que terminó siendo más yucateco que muchos platillos "tradicionales".
  • Aunque esta vez no era de Méridacapital y ciudad más poblada del estado de Yucatán, México, cualquier yucateco con honor jurará que la única marquesita de verdad es la de su puesto de confianza — no hay marquesita neutral.
  • Con cajeta y queso —y Nutella, si te animás— una sola marquesita puede llevar más azúcar que un pastel completo, y aun así se comen como si fueran ligeras.

Chile amashito

Chile amashito y cebolla morada picados finamente en un tazón

De las cosas que más me gustan, sin competencia: chile amashito fresco, picado junto con cebolla morada y bañado en limón. Nada de nombres pretenciosos ni presentación — es picante crudo, de mesa, de los que se preparan en dos minutos y se acaban en menos.

El amashito (también se escribe amaxito) es un chile silvestre, pequeño y redondo, típico del sureste de México —sobre todo Tabasco y Chiapas—, primo cercano del chiltepín. Se usa casi siempre fresco y verde, nunca seco, y pica bastante más de lo que su tamaño de chícharo sugiere.

  • Es de la misma familia que el chiltepín, pero se identifica por comerse fresco y verde, no seco ni ahumado.
  • Su picor no se mide por el tamaño: entre más chico, generalmente pica más — el amashito no es la excepción.
  • No es una salsa cocida ni licuada: se pica crudo, se mezcla con cebolla morada y limón, y se sirve de inmediato.

Cómo se prepara

  1. Picar finamente la cebolla morada.
  2. Picar finamente los chiles amashito — con cuidado, pican fuerte incluso al contacto con la piel.
  3. Exprimir limón sobre la mezcla, agregar sal al gusto y servir de inmediato.

Tacos al pastor (o de trompo)

Tacos al pastor recién servidos con una rodaja de limón, en un puesto de la Ciudad de México

Dicen los que saben que los mejores tacos al pastor se marinan con Coca-Cola. Yo, que no sé nada de eso, simplemente me los como. Estos de la foto llevan piña, y aunque hay quien jura que es puro adorno, la piña le da un sabor buenísimo a la carne mientras se asa colgada del trompo.

La familia y los amigos de Larry, cuando vienen de visita desde la sabana, apenas se bajan del avión van directo al Farolito —a veces la sucursal de la Condesa, a veces la de Insurgentes, a veces la del Pedregal— pero siempre, siempre, por unos tacos al pastor.

Yo, por mi parte, en esta ocasión me voy a comer ocho. No vaya a ser que baje de peso.

  • El taco al pastor nació de la técnica del shawarma que trajeron inmigrantes libaneses a México a principios del siglo XX — carne apilada y asada verticalmente en un trompo, pero con cerdo marinado en chiles y especias en vez de cordero.
  • La rodaja de piña en la punta del trompo no es solo decoración: al asarse gotea sobre la carne y ayuda a caramelizarla mientras gira frente al fuego.
  • El nombre "trompo" viene de la forma del montón de carne apilada en el asador vertical, que gira igual que un trompo de juguete mientras se cocina.
  • El Farolito es una de las taquerías más queridas de la Ciudad de México, con sucursales —como la Condesa, Insurgentes o el Pedregal— que se llenan a cualquier hora del día o de la noche.

Arroz a la paella

Paella marinera recién sacada del papel aluminio, con camarón, mejillón, almeja y chorizo sobre arroz amarillo
Sirviendo arroz a la paella marinera con una cuchara, con almejas, mejillones, camarón y chorizo alrededor
Serviéndose directo del sartén — así se come, sin ceremonia.

Esta paella marinera —camarón, almeja, mejillón, chorizo y alcachofa sobre arroz amarillo— es de esas comidas que exigen silencio en la mesa. Se sirve del mismo recipiente donde se cocinó, en el centro, y cada quien saca lo que puede antes de que se acabe. La de la foto, por llevar chorizo junto con el marisco, sería en rigor una paella mixta casera, aunque nadie en la mesa se detuvo a discutir la clasificación.

Y ya que estamos aquí, una aclaración que hace todo valenciano ortodoxo, aunque el resto del mundo la ignore alegremente: "paella" no es, en rigor, el nombre del platillo — es el nombre del sartén. Viene del latín patella ("sartén pequeño"), por la vía del valenciano, y designa ese recipiente ancho, bajo y con dos asas donde se cocina el arroz. Lo que va adentro, hablando con propiedad, se llama arroz a la paella — "arroz hecho en la paella", la misma construcción que "pollo a la plancha" o "pescado a la parrilla".

¿Y la paellera? Ahí depende de a quién le preguntes. En varios países de América Latina, "paellera" es sinónimo del mismo sartén. Pero entre familias, "la paellera" muchas veces no es el objeto sino la persona: quien manda en la cocina de arroz ese domingo. Lo curioso es que en la propia Valencia, hacer la paella es tradicionalmente un rito casi exclusivo de hombres, al aire libre y sobre leña — así que la paellera familiar y el paellero valenciano de domingo son, culturalmente, dos personajes bastante distintos.

  • "Paella" viene del latín patella (sartén pequeño) por la vía del valenciano — el nombre del recipiente, no del platillo, que estrictamente se llama arroz a la paella.
  • La paella valenciana tradicional lleva pollo, conejo, garrofón y judía verde — nada de marisco, que es una variante costera posterior y, para un valenciano purista, casi una hereja.
  • El color amarillo del arroz viene del azafrán, la especia más cara del mundo por peso — aunque muchas recetas domésticas lo estiran, o lo sustituyen del todo, con colorante alimentario.
  • El socarrat —la capa de arroz ligeramente tostada y crujiente que se pega al fondo— no es un error de cocción: es el resultado más codiciado de todos, y quien se lo queda gana la comida.
  • La paella se cocina tradicionalmente sobre fuego de leña de naranjo o de vid, nunca sobre estufa — el humo y el calor disperso de la leña son, según los valencianos, imposibles de replicar en una cocina normal.

Once tipos de arroz a la paella

Paella valenciana (la original)

La receta madre, sin marisco, de la que salen —y contra la que se comparan— todas las demás: pollo, conejo, garrofón y judía verde.

Ingredientes: Arroz bomba, Pollo troceado, Conejo troceado, Garrofón (o judía blanca), Judía verde plana (ferraura), Tomate rallado, Azafrán, Pimentón dulce, Aceite de oliva, Agua o caldo.

  1. Sofreír el pollo y el conejo troceados en aceite de oliva dentro de la paella, hasta dorar bien.
  2. Agregar la judía verde y el garrofón, sofreír unos minutos más.
  3. Añadir el tomate rallado y el pimentón, cocinar hasta que se reduzca.
  4. Agregar agua o caldo caliente con el azafrán y sal; dejar hervir 15-20 minutos.
  5. Incorporar el arroz repartiéndolo uniformemente, sin revolver después.
  6. Cocinar a fuego fuerte 10 minutos y luego bajo 8-10 minutos más, hasta formar el socarrat en el fondo.
  7. Dejar reposar 5 minutos tapada con un trapo antes de servir.

Paella de conejo (de monte)

Versión más rústica y "de secano" de la valenciana, con el conejo como protagonista absoluto — a veces con caracoles.

Ingredientes: Arroz bomba, Conejo troceado, Costilla de cerdo (opcional), Caracoles (opcional), Judía verde, Garrofón, Tomate rallado, Ajo, Pimentón, Romero fresco, Azafrán, Aceite de oliva.

  1. Dorar bien el conejo (y la costilla, si se usa) en aceite de oliva — necesita más tiempo de sofrito que el pollo para quedar tierno.
  2. Añadir el ajo picado, la judía verde y el garrofón; sofreír.
  3. Incorporar el tomate rallado y el pimentón, cocinar hasta espesar.
  4. Agregar el caldo caliente con el azafrán (y los caracoles, si se usan); hervir 20 minutos para que el conejo se cueza bien.
  5. Añadir el arroz, repartir uniformemente y cocinar a fuego fuerte 10 minutos, luego bajo 10 minutos más.
  6. Terminar con romero fresco encima los últimos minutos, y reposar 5 minutos antes de servir.

Paella de marisco

La variante costera, sin carne, protagonizada por el marisco — la que casi todo el mundo fuera de España imagina al pensar en "paella".

Ingredientes: Arroz bomba, Camarón, Mejillón, Almeja, Calamar en anillos, Pimiento rojo, Ajo, Tomate rallado, Azafrán, Caldo de pescado o marisco.

  1. Sofreír los camarones enteros brevemente solo para dorarlos, retirar y reservar.
  2. En el mismo aceite, sofreír el ajo, el pimiento y el calamar.
  3. Añadir el tomate rallado y cocinar hasta reducir.
  4. Agregar el caldo de pescado caliente con azafrán y dejar hervir.
  5. Incorporar el arroz, repartir uniformemente, y colocar encima los mejillones y almejas con la concha hacia arriba, para que se abran con el vapor.
  6. Cocinar a fuego fuerte 10 minutos y bajo 8-10 minutos más; regresar los camarones los últimos 3-4 minutos.
  7. Dejar reposar antes de servir.

Paella mixta

La que mezcla mundos —carne y marisco— que todo purista valenciano condena y que todo el mundo pide de todos modos. La de las fotos de arriba es prima cercana de esta.

Ingredientes: Arroz bomba, Pollo troceado, Costilla de cerdo o chorizo, Camarón, Calamar, Mejillón, Judía verde, Pimiento rojo, Tomate rallado, Azafrán, Caldo.

  1. Dorar el pollo y la costilla o chorizo en aceite de oliva.
  2. Añadir el calamar, el pimiento y la judía verde; sofreír.
  3. Incorporar el tomate rallado y el pimentón, cocinar hasta espesar.
  4. Agregar el caldo caliente con azafrán, hervir 15 minutos.
  5. Añadir el arroz, repartir uniformemente, y colocar el camarón y el mejillón encima.
  6. Cocinar a fuego fuerte 10 minutos y bajo 8-10 minutos más, hasta formar el socarrat.
  7. Reposar 5 minutos antes de servir.

Arroz negro (paella negra)

Teñido de negro profundo con tinta de calamar o sepia — dramático en la mesa y, con un poco de alioli encima, uno de los más elegantes de toda la familia.

Ingredientes: Arroz bomba, Calamar o sepia en trozos, Tinta de calamar o sepia, Ajo, Pimiento rojo, Tomate rallado, Caldo de pescado, Alioli para servir.

  1. Sofreír el calamar o sepia en aceite de oliva hasta dorar.
  2. Añadir el ajo y el pimiento, sofreír.
  3. Incorporar el tomate rallado, cocinar hasta reducir.
  4. Agregar el caldo caliente disuelto con la tinta de calamar, mezclando bien para un color uniforme.
  5. Añadir el arroz, repartir uniformemente y cocinar a fuego fuerte 10 minutos y bajo 8-10 minutos más.
  6. Servir con una cucharada de alioli encima de cada plato.

Arroz a banda

El arroz de los pescadores de Alicante — el pescado se cocina y se sirve aparte, y el arroz, solo con su caldo, no necesita nada más encima.

Ingredientes: Arroz bomba, Pescado de roca variado (para el caldo), Caldo de pescado concentrado, Ajo, Tomate rallado, Pimentón, Azafrán o colorante, Alioli para acompañar.

  1. Preparar un caldo de pescado concentrado con pescado de roca, y reservar el pescado ya cocido aparte para servir como segundo plato.
  2. Sofreír ajo y tomate rallado en aceite de oliva dentro de la paella.
  3. Añadir el pimentón y el caldo de pescado caliente con azafrán.
  4. Incorporar el arroz, repartir uniformemente y cocinar a fuego fuerte 10 minutos y bajo 8-10 minutos más.
  5. Servir el arroz solo, como plato principal, con el pescado cocido aparte y alioli para acompañar.

Paella de bogavante (o langosta)

La versión de lujo — el bogavante entero, troceado con todo y caparazón, luciendo sobre el arroz como la estrella indiscutible del plato.

Ingredientes: Arroz bomba, Bogavante o langosta troceado (con caparazón), Tomate rallado, Ajo, Pimiento rojo, Azafrán, Caldo de pescado.

  1. Sofreír brevemente las piezas de bogavante en aceite de oliva solo para dorar por fuera, retirar y reservar.
  2. En el mismo aceite, sofreír el ajo y el pimiento.
  3. Añadir el tomate rallado, cocinar hasta espesar.
  4. Agregar el caldo de pescado caliente con azafrán, hervir.
  5. Incorporar el arroz, repartir uniformemente y colocar de nuevo las piezas de bogavante encima.
  6. Cocinar a fuego fuerte 10 minutos y bajo 8-10 minutos más, y reposar antes de servir — el caparazón sigue soltando sabor hasta el último minuto.

Paella de verduras (hortelana)

La versión vegetariana, con la huerta valenciana entera puesta sobre el arroz, sin que se sienta como un sacrificio frente a las versiones con carne.

Ingredientes: Arroz bomba, Alcachofa, Judía verde, Garrofón, Pimiento rojo, Tomate rallado, Ajo, Azafrán, Caldo de verduras.

  1. Sofreír la alcachofa y el pimiento en aceite de oliva.
  2. Añadir la judía verde y el garrofón, sofreír unos minutos más.
  3. Incorporar el tomate rallado y el ajo, cocinar hasta reducir.
  4. Agregar el caldo de verduras caliente con azafrán, hervir 10 minutos.
  5. Añadir el arroz, repartir uniformemente y cocinar a fuego fuerte 10 minutos y bajo 8-10 minutos más.
  6. Reposar 5 minutos antes de servir.

Paella de pato

Menos común, más intensa — el pato aporta una grasa y un sabor mucho más profundos que el pollo, sobre todo con sus muslos confitados.

Ingredientes: Arroz bomba, Muslos de pato (frescos o confitados), Setas, Judía verde, Tomate rallado, Ajo, Azafrán, Caldo de pato o pollo.

  1. Dorar bien los muslos de pato en su propia grasa dentro de la paella.
  2. Añadir las setas y la judía verde, sofreír.
  3. Incorporar el tomate rallado y el ajo, cocinar hasta espesar.
  4. Agregar el caldo caliente con azafrán, hervir 15-20 minutos para que el pato quede tierno.
  5. Añadir el arroz, repartir uniformemente y cocinar a fuego fuerte 10 minutos y bajo 8-10 minutos más.
  6. Reposar antes de servir.

Arroz al horno (estilo Alicante)

No se hace en la paella tradicional sino al horno, en cazuela de barro — con costilla, garbanzo y morcilla, de las versiones más contundentes de toda la familia.

Ingredientes: Arroz bomba, Costilla de cerdo, Morcilla, Garbanzo cocido, Cabeza de ajo entera, Tomate rallado, Pimentón, Caldo.

  1. Dorar la costilla de cerdo y la morcilla en una cazuela de barro sobre la estufa.
  2. Añadir el tomate rallado y el pimentón, cocinar unos minutos.
  3. Agregar el caldo caliente, el garbanzo cocido y el arroz; repartir uniformemente.
  4. Colocar la cabeza de ajo entera en el centro, encima de todo.
  5. Meter la cazuela al horno precalentado a 200°C durante 20-25 minutos, sin tapar, hasta que el arroz absorba el líquido y se dore la superficie.
  6. Dejar reposar 5 minutos antes de servir directo de la cazuela.

Arroz meloso (o caldoso) de marisco

El primo cremoso de la paella — mismo espíritu, más caldo, textura casi de risotto en vez del grano suelto y seco de la paella clásica.

Ingredientes: Arroz bomba o senia, Camarón, Calamar, Mejillón, Ajo, Tomate rallado, Pimentón, Azafrán, Caldo de pescado (más cantidad que en una paella normal).

  1. Sofreír el ajo y el calamar en aceite de oliva.
  2. Añadir el tomate rallado y el pimentón, cocinar hasta reducir.
  3. Agregar el caldo caliente con azafrán, usando más cantidad de la habitual — el resultado debe quedar jugoso, no seco.
  4. Incorporar el arroz y cocinar a fuego medio, revolviendo de vez en cuando (a diferencia de la paella seca, aquí sí se puede mover).
  5. Añadir el camarón y el mejillón los últimos 5 minutos de cocción.
  6. Servir de inmediato en plato hondo, con cuchara — este no se deja reposar, se come caldoso.

Mi sushi de cadena favorito en México

El Japonez

Es mi restaurante de sushi de cadena que más me gusta en México. No es el sushi más tradicional ni el más purista, pero es exactamente el que se me antoja cuando quiero algo rico, consistente y sin complicaciones — y con varias sucursales, siempre hay una cerca.

Su rollo con mantequilla de trufa no tiene desperdicio. Es ese tipo de fusión mexicana-japonesa que un purista de Tokio jamás aprobaría, y que sin embargo funciona a la perfección.

  • Es probablemente el sushi que más mexicanos han comido en su vida sin saber que "eso" no es exactamente como se come el sushi en Japón — y a nadie le importa.
  • Su mantequilla de trufa en el sushi es la prueba de que a veces fusionar cocinas sin pedir permiso da mejores resultados que respetar la tradición al pie de la letra.
  • Es una cadena, no un solo restaurante — y aun así logra que cada sucursal se sienta como "tu Japonez de siempre".
  • Es el tipo de lugar al que uno jura que va "una vez al mes" y termina yendo cada semana.

Sausalito, California

Sushi Ran

En Sausalito, cruzando el puente desde San Francisco, está Sushi Ran — un restaurante con más de 40 años abiertos, fundado por Yoshi Tome y hoy con el chef ejecutivo Takanori Wada al frente de la cocina. Tiene un Bib Gourmand de Michelin (2025), fue nombrado por el San Francisco Chronicle uno de los 30 restaurantes más importantes del Bay Area, y ha ganado un OpenTable Diners' Choice.

La calidad y el sabor ahí son espectaculares — la combinación perfecta entre grasa y sabor. De los tres, es probablemente el más consistente en ese balance exacto que busco en un buen corte de pescado.

sushiran.com →

  • Lleva más de 40 años abierto en un pueblo tan pequeño (Sausalito) que la mayoría de sus vecinos podrían caminar hasta ahí en pantuflas — y aun así compite con lo mejor de San Francisco.
  • Tiene un Bib Gourmand de Michelin — la categoría que premia "comer increíble sin pagar como si fuera tu aniversario", aunque en la práctica sigue sin ser precisamente barato.
  • El San Francisco Chronicle lo nombró uno de los 30 restaurantes más importantes del Bay Area en 30 años — un logro que ningún letrero en la puerta menciona lo suficientemente grande.
  • Ganó un OpenTable Diners' Choice compitiendo contra toda una ciudad obsesionada con la comida — y lo hizo sirviendo pescado crudo en un pueblo de veleros.

San Ángel, Ciudad de México

Kunio

Escondido en San Ángel, uno de los barrios más coloniales y menos pensados para encontrar sushi de la Ciudad de México, está Kunio — un japonés discreto al que casi nunca se llega por accidente, siempre por recomendación de alguien de confianza.

Siempre tiene una frescura como pocas. Es el tipo de lugar donde el pescado habla por sí solo, sin necesidad de que el restaurante presuma nada.

Ver en TripAdvisor →

  • Está escondido en San Ángel, uno de los barrios más coloniales y menos "sushi" de la Ciudad de México — la frescura del pescado ahí compite directamente con el empedrado de las calles.
  • Es de esos lugares que casi nadie conoce por accidente — siempre llegás porque alguien de confianza te lo recomendó primero.
  • La discreción es casi parte del menú: ni el letrero grita, ni el lugar presume — deja que el nigiri hable solo.

Mi favorito de todos

Nigiri de salmón con wasabi

Dos platos de salmón: uno con caviar negro, otro estilo aguachile con jalapeño relleno

Arriba, salmón cortado fino en sashimi con una línea generosa de caviar negro encima — la sal y el estallido del caviar contra la grasa del salmón es una combinación que no falla nunca. Abajo, salmón y atún estilo aguachile, curtidos en cítrico hasta quedar casi translúcidos, coronados con rodajas de jalapeño relleno para el toque picante. Dos formas distintas de tratar el mismo pescado, y las dos ganan.

Si me preguntan cuál es mi platillo favorito de todos, sin pensarlo mucho: nigiri de salmón, con un toque de wasabi. Simple, directo, sin nada de más.

Y aunque el sushi se lleve la corona, también soy fan absoluto de los poke bowls — con arroz de coliflor, salmón, atún, elote y edamame. ¿Por qué estaré gordo?