Lo que se me antoja
Marquesitas, sushi y demás antojos
Marquesitas tabasqueñas

Esta vez no eran de Mérida
capital y ciudad más poblada del estado de Yucatán, México —para variar—, pero unas marquesitas tabasqueñas con queso de bola holandés y cajeta Coronado le ganan a cualquier antojo, venga de donde venga.
La marquesita es de las cosas más simples y a la vez más perfectas de la cocina callejera del sureste de México: una masa delgada de harina, agua y azúcar se cuece sobre un molde circular de hierro caliente hasta quedar crujiente como una galleta, todavía tibia se rellena y se enrolla sobre sí misma. El verdadero lujo nunca está en la masa — está en lo que le pongas encima.
Y en esta casa la combinación no admite debate: queso de bola holandés (ese mismo queso Edam que llegó a Yucatán hace más de un siglo por el comercio marítimo y hoy es más yucateco que muchos platillos con nombre en maya) y un chorro generoso de cajeta. El contraste de un queso salado y semiduro derritiéndose contra un caramelo de leche de cabra dentro de una crepa crujiente es, sencillamente, imbatible.
- El nombre "marquesita" no tiene relación conocida con ninguna marquesa real — nadie en Mérida
capital y ciudad más poblada del estado de Yucatán, México sabe muy bien de dónde salió, y a nadie parece importarle. - La receta original es solo harina, agua y azúcar enrollada en un molde caliente — el verdadero lujo está 100% en el relleno, no en la masa.
- El queso de bola holandés que llevan casi todas las marquesitas llegó a Yucatán por el comercio marítimo con Holanda desde el siglo XIX — un queso europeo que terminó siendo más yucateco que muchos platillos "tradicionales".
- Aunque esta vez no era de Mérida
capital y ciudad más poblada del estado de Yucatán, México, cualquier yucateco con honor jurará que la única marquesita de verdad es la de su puesto de confianza — no hay marquesita neutral. - Con cajeta y queso —y Nutella, si te animas— una sola marquesita puede llevar más azúcar que un pastel completo, y aun así se comen como si fueran ligeras.
Mi sushi de cadena favorito en México
El Japonez
Es mi restaurante de sushi de cadena que más me gusta en México. No es el sushi más tradicional ni el más purista, pero es exactamente el que se me antoja cuando quiero algo rico, consistente y sin complicaciones — y con varias sucursales, siempre hay una cerca.
Su rollo con mantequilla de trufa no tiene desperdicio. Es ese tipo de fusión mexicana-japonesa que un purista de Tokio jamás aprobaría, y que sin embargo funciona a la perfección.
- Es probablemente el sushi que más mexicanos han comido en su vida sin saber que "eso" no es exactamente como se come el sushi en Japón — y a nadie le importa.
- Su mantequilla de trufa en el sushi es la prueba de que a veces fusionar cocinas sin pedir permiso da mejores resultados que respetar la tradición al pie de la letra.
- Es una cadena, no un solo restaurante — y aun así logra que cada sucursal se sienta como "tu Japonez de siempre".
- Es el tipo de lugar al que uno jura que va "una vez al mes" y termina yendo cada semana.
Sausalito, California
Sushi Ran
En Sausalito, cruzando el puente desde San Francisco, está Sushi Ran — un restaurante con más de 40 años abiertos, fundado por Yoshi Tome y hoy con el chef ejecutivo Takanori Wada al frente de la cocina. Tiene un Bib Gourmand de Michelin (2025), fue nombrado por el San Francisco Chronicle uno de los 30 restaurantes más importantes del Bay Area, y ha ganado un OpenTable Diners' Choice.
La calidad y el sabor ahí son espectaculares — la combinación perfecta entre grasa y sabor. De los tres, es probablemente el más consistente en ese balance exacto que busco en un buen corte de pescado.
- Lleva más de 40 años abierto en un pueblo tan pequeño (Sausalito) que la mayoría de sus vecinos podrían caminar hasta ahí en pantuflas — y aun así compite con lo mejor de San Francisco.
- Tiene un Bib Gourmand de Michelin — la categoría que premia "comer increíble sin pagar como si fuera tu aniversario", aunque en la práctica sigue sin ser precisamente barato.
- El San Francisco Chronicle lo nombró uno de los 30 restaurantes más importantes del Bay Area en 30 años — un logro que ningún letrero en la puerta menciona lo suficientemente grande.
- Ganó un OpenTable Diners' Choice compitiendo contra toda una ciudad obsesionada con la comida — y lo hizo sirviendo pescado crudo en un pueblo de veleros.
San Ángel, Ciudad de México
Kunio
Escondido en San Ángel, uno de los barrios más coloniales y menos pensados para encontrar sushi de la Ciudad de México, está Kunio — un japonés discreto al que casi nunca se llega por accidente, siempre por recomendación de alguien de confianza.
Siempre tiene una frescura como pocas. Es el tipo de lugar donde el pescado habla por sí solo, sin necesidad de que el restaurante presuma nada.
- Está escondido en San Ángel, uno de los barrios más coloniales y menos "sushi" de la Ciudad de México — la frescura del pescado ahí compite directamente con el empedrado de las calles.
- Es de esos lugares que casi nadie conoce por accidente — siempre llegas porque alguien de confianza te lo recomendó primero.
- La discreción es casi parte del menú: ni el letrero grita, ni el lugar presume — deja que el nigiri hable solo.
Mi favorito de todos
Nigiri de salmón con wasabi
Si me preguntan cuál es mi platillo favorito de todos, sin pensarlo mucho: nigiri de salmón, con un toque de wasabi. Simple, directo, sin nada de más.
Y aunque el sushi se lleve la corona, también soy fan absoluto de los poke bowls — con arroz de coliflor, salmón, atún, elote y edamame. ¿Por qué estaré gordo?